La sequía de Las Tablas ha vuelto a lastrar la actividad turística en Daimiel

El turismo daimieleño no se ha visto beneficiado del auge del turismo rural durante este verano y sus cifras de actividad han sido “como las del año pasado, que ya fue un mal año”. Así, mientras en Cabañeros “se han duplicado las visitas en agosto”, aquí en Daimiel los hoteles no han tenido reservas durante los fines de semana, y algunos como “el Hotel Las Tablas o el hostal Las Brujas siguen cerrados” desde marzo. 

Una vez más, incluso en una temporada donde, pandemia mediante, el turista estival ha apostado más por el turismo de interior, la situación del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel ha desanimado a los potenciales visitantes. “¿Por qué en Daimiel no, y en Cabañeros sí? Porque es un destino más estable, que no depende del agua y la gente quiere visitarlo”, resume el presidente de la asociación turística local, Jesús Pozuelo. 

Así las cosas, los empresarios del sector vuelven a insistir en que será un necesario un trasvase si las primeras semanas del otoño no vienen con lluvias. Una reclamación que ya hicieron al inicio de 2020 y que se desestimó desde el Ministerio de Transición Ecológica. La alternativa fue la activación de los pozos de emergencia de Las Tablas que ha dado como resultado “lo que ya esperábamos”. 

Pozuelo señala que ese encharcamiento “ha mantenido al enfermo”, pero sin una superficie con agua que alcance las 600 hectáreas, las visitas a Las Tablas seguirán siendo testimoniales. “No hace falta que el parque esté al 100%, a partir de esa cantidad estaríamos en una situación aceptable. Hace falta agua para que haya vida en Las Tablas, y para sostener a un sector que depende directamente de que llegue esa agua”, indica. Una derivación que, añade, “puede hacerse perfectamente por la Tubería a la Llanura Manchega sin pérdida de rendimiento” y desde un trasvase Tajo-Segura “que ha mandado agua” para el Levante y tiene comprometida más en las próximas semanas. 

El agua es clave porque mientras las casas rurales del entorno y de otros municipios han funcionado como nunca, el flujo de visitas a Las Tablas no se ha beneficiado de esas estancias. “Como el parque está seco, la gente no va a verlo, no se mueve de ese alojamiento y tampoco pasa por el pueblo a consumir en bares y restaurantes”, señala. 

Una hostelería que “ha funcionado en aquellos negocios con terraza”, pero que teme que con la llegada del frío y que el consumo se tenga que hacer en el interior de los locales, el pico a la baja se agrave aún más. “Poco a poco se nota que, por las cifras de contagios, la gente tiene más miedo” y eso, entiende Pozuelo, se traducirá en mesas y barras más vacías de lo normal. 

Todos estos asuntos se han abordado en la última reunión de la junta directiva de la asociación que asimismo decidió la suspensión del fin de semana ‘Daimiel, pueblo de brujas’, que se venía celebrando en noviembre. “Las cenas tematizadas o los grupos de visitas no podrían realizarse con las actuales medidas de seguridad, con lo cual hemos decidido suspender este año y ver cuando podemos realizarlo”, explicaba.

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